EMPRENDIMIENTO Y MARCAS: CONSEJOS

Todos los que en algún momento hemos iniciado un emprendimiento o “Startup” sabemos lo difícil que es sentirse orientado al dar los primeros pasos.  No solo tenemos dudas acerca de la efectividad de nuestro modelo de negocios o del impacto que nuestra propuesta tendrá en el mercado, también dudamos de la información tan extensa que encontramos en el internet o Youtube cuando consultamos algún tema en particular.  Esto es sumamente normal.  Posiblemente, los que hemos corrido el riesgo de lanzarnos hacia una idea que nos ha llegado a la mente, sabemos la necesidad de seguridad que sentimos para dar pasos clave para el arranque de nuestra iniciativa.  Ninguno de nosotros quiere fallar antes de iniciar.  Lo sé por experiencia propia y por tantos emprendedores que he tenido la oportunidad de orientar en el comienzo de su propuesta.  

Uno de los principales errores que he notado en los emprendedores (y que yo he cometido) es en cuanto a la identidad visual del negocio, producto o servicio.  Casi siempre el patrón es el mismo.  Recurrimos a algún conocido con una idea de “logo”.  Por lo general, caemos en manos de personas poco calificadas, aunque, seguramente, de buen corazón, que, por un bajo presupuesto nos realizan la primera propuesta visual.  Es obvio que iniciando nuestra propuesta, no podamos invertir tanto en una asesoría profesional, pues, la percepción es que podría resultar muy costoso.  Seguramente, ese amigo “diseñador” intentará satisfacer lo que pedimos o tengamos en mente.  Y con ese entusiasmo mezclado de “inocencia” lanzamos nuestra marca a las RRSS, imprimimos nuestras primeras etiquetas o empaques o tarjetas de presentación, entre otras cosas.  

Lo que sucede cuando hemos madurado nuestra propuesta, es que notamos lo deficiente o poco atractivo que nos resulta a esas alturas nuestro “logo”.  Descubrimos que no solo era asunto de un logo, era necesario iniciar desarrollando una marca, elegir colores, seleccionar tipografía, clima de la fotografía, y ni hablar de los registros de propiedad intelectual, códigos de barras, y un largo etcétera que descubrimos ya andando en nuestra implementación.  Volver atrás es un suplicio. . . ¿Te ha pasado?  Si aun no te ha pasado, estás a tiempo de reconsiderar bien tus planes.  Pero, si estás en esta situación, lee estos tres breves, pero pertinentes consejos para la hora de iniciar con tu proyecto.  

1. No corras hacia un logo, piensa en una marca

¡Queremos correr! Pero, además de eso, queremos contarle a todo el mundo en lo que andamos.  En ese momento tenemos una idea de logo. . . !Y listo! nos lanzamos.  Nuestro amigo diseñador o la hija del vecino sabe algo de diseño, esa es nuestra primera opción.  Además, no queremos invertir mucho en esto, pues, hemos dado prioridad a otros elementos como herramientas, materia prima o documentos.  

Otra alternativa, en el mejor de los casos, es que empleemos nuestras propias habilidades y nociones acerca de diseño, y lo hacemos.  Lo que nos gusta, a bajo costo y quedamos satisfechos.  

Al correr del tiempo y ganar madurez como personas de negocio, aprendemos que más que un logo, necesitamos una marca. Elegante, coherente con nuestros valores y que represente profesionalmente nuestra idea de negocios.  Es ahí cuando recién notamos la perdida de recursos.  Si bien, pensamos que no hacer un diseño con un profesional nos ahorraría recursos, en la práctica, es todo lo contrario.  La razón, es que si ya hemos producido material publicitario, trabajamos las RRSS, o ya creamos e imprimimos tarjetas o etiquetas, al momento de refrescar la marca, lamentamos esa inversión doble.  En el material ya impreso o promocionado y ahora, en una nueva imagen.  Piensa en hacerlo lo mejor posible desde el principio, en el mundo de los negocios de hoy, lo visual cobra una relevancia increíble y no debes subestimarlo.  Busca a un profesional, plantea la propuesta y considera iniciar con una marca definida desde el propio momento del lanzamiento de tu proyecto o producto. 

2. No pienses solo en lo que te gusta, busca opiniones

Otro aspecto importante para que consideres, es que el excesivo gusto por tu idea de marca puede jugarte en contra.  He tenido la oportunidad de asesorar en el desarrollo de marcas de varios clientes, incluyendo nuestros propios proyectos, y he tenido la experiencia de tener que convencer (e incluso convencerme) cuando la idea no es buena.  Es decir, cuando nos enamoramos muchísimo de nuestra idea y esta no tiene el potencial o sencillamente, en lo visual es un desastre, tenemos la tendencia a cerrarnos totalmente ante cualquier sugerencia, por más buena que sea.

Es cierto que debemos estar convencidos de nuestra idea de negocio, y debemos intentar proyectar en ella lo que hay en nuestra mente.  Pero, si tenemos una percepción limitada de lo estético o desconocemos qué es lo que debe poseer una marca para ser atractiva, es importante ser honestos con nosotros mismos, y dar paso para que alguien con mayor experiencia o gusto, pueda orientarnos.  

Recuerda que, a la larga, es el cliente al que más debe gustar lo que presentes.  Aunque es difícil desprenderse de algo que creemos es lo correcto, piensa en cuánto le gusta a otros.  El atractivo de una marca es para el consumidor de tu producto o servicio, aunque nos duela, nuestro gusto está por detrás de lo que nuestros clientes prefieren. Claro, sin perder nuestra esencia, necesitamos buscar lo más elegante y profesional para nuestra marca. 

Deja que otros opinen, abre tu mente y escucha qué piensan otros de tu idea de marca.  Toma el “pulso” de lo que sienten otros y entonces, ve ajustando tu propuesta.  Esto ahorrará mucho tiempo para tu diseñador y él o ella se sentirá más valorado cuando dejas que participe con su experiencia para darte lo mejor. 

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